A- Palabra
“Él transformará nuestras habitaciones de oscuridad, en altares constantes de adoración”
1-La iniciativa es del Señor
2 Corintios 4:6 Los altares constantes de adoración, nacen de la intervención de Dios. Él es el inicio, y Él es la meta.
La constancia en adorarle, es nuestra respuesta al inagotable amor de Dios y la llenura del Espíritu Santo.
Él viene a nuestros corazones, para iluminarnos, conocer su gloria, al revelarnos a Jesús. Vemos a Jesús y vemos su gloria (Juan 1:14-18)
Por eso la constante necesidad de expresarle nuestro deseo de conocerle más.
¡Te necesito Dios.. date a conocer Señor, quita los obstáculos que impidan verte, revélate a nuestras vidas Señor!
Cuando le vemos, no podemos parar de expresar adoración. (no podemos callar, lo que hemos visto y oído Hec 4:20)
La continua revelación de quién es Jesús, alimenta la constante adoración
Él toma la iniciativa de darse a conocer. Nuestra respuesta es amarlo. (1 Juan 4:19)
El Señor encendió nuestros corazones con su Presencia.
Nuestro rol sacerdotal es cada día conocerlo y darlo a conocer (1 Pe 2:9, 1 Tes 5:19)
La constante revelación de su persona (Juan 17:26)
Él es el inicio. Nuestros corazones se transforman en altares constantes de adoración, solo por Él. Cuando creemos que es por nuestro esfuerzo o mérito, nos estamos desenfocando de su corazón.
Mantener el hambre, deseo, cada día, cada etapa, conocerlo a Él. Queremos conocerte Jesús, queremos verte. Al conocerlo, lo admiramos, al admirar lo adoramos.
2-Una fresca y continua llenura del Espíritu
Isaías 35:5-7
Juan 3:6
Un encuentro con Jesús transforma nuestro corazón de oscuridad en una habitación de su gloria. Él inició el fuego, y quiere arder de continuo en nuestra vida, como Espíritu arde delante del trono (Ap 4:5)
El Espíritu nos conecta con el trono de Dios, con su gobierno, y con la adoración celestial que nunca cesa. (Ap 4:8)
Efesios 5:18 nos ordena a ser llenos del Espíritu.
Cada día, rendirnos, para que Él se exalte.
3- Nuestra identidad marcada por el Padre
1 Pedro 2:4-5, 9
No somos cueva de ladrones… somos casa de oración a las naciones
Somos altares constantes de adoración, por la gracia del Padre.
Devoción por Dios 2 Corintios 11:3
Constancia en la oración Romanos 12:12
Los altares testifican.
Las misiones no se transforman en el fin. Es el medio, para que se levanten altares de adoración constantes en todos los barrios, y todas las naciones.
Entonces el fin no es el hombre, sino Jesús.
En Lucas 24, en el camino a Emaús, dos discípulos van a decir que, arde el corazón cuando Jesús habla en el camino y abrió las Escrituras.
Luego les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Profecías cumplidas en Cristo. Jesús les muestra a través de las Escrituras las profecías que hablan de Él. Jesús quiere darse a conocer en tu vida por su Palabra
En la práctica: relación personal y comunitaria con Él. Tiempo de Palabra, oración, intercesión, canto, meditación en las Escrituras, comunidad, amistad, congregarse, en todo lo que hacemos para honra del Señor. Tomando decisiones que le honren
B- Oramos
-Que nuestras vidas sean altares constantes de adoración
-Interceder por un barrio de la ciudad, para que el evangelio de Jesús brille
-Para que la próxima semana, vamos salvación, sanidad, libertad y que cada vida pueda permanecer. Que cada persona al aceptar a Cristo se transforme en un altar constante de adoración.
C- Acción
-Hemos estado orando por diferentes personas para que conozcan a Jesús, y no solo asistan a la campaña. Es tiempo de ir a buscarlos, mostrarles a Jesús, y acompañarlos a que se integren a la iglesia.
Recordemos que la próxima semana NO tendremos células. Estaremos todos enfocados y asistiendo a los dos días de campaña evangelística, 10 y 11 de noviembre en la Plaza San Martín, 19:30 hs